De hecho, el curso de diez días abarca un período mínimo; proporciona una introducción esencial a la técnica así como los fundamentos de la misma. Desarrollarse en la práctica es un trabajo de toda la vida. La experiencia a lo largo de generaciones ha demostrado que si la Vipassana se enseña en períodos menores a diez días, el estudiante no logra obtener suficiente comprensión a nivel de la experiencia propia de esta técnica. Tradicionalmente, la Vipassana se enseñaba en retiros de siete semanas de duración. Con la entrada del siglo XX, los profesores de esta tradición empezaron a experimentar con períodos más cortos para adecuarse al ritmo de vida más acelerado. Intentaron treinta días, dos semanas, diez días, hasta reducirlo a siete días, y constataron que un período más corto que diez días no resulta suficiente para que la mente entre en calma y trabaje en profundidad con el fenómeno mente-cuerpo.